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Escritos Visita Papa Francisco a Colombia 2017
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Texto completo. Rueda de Prensa del Papa Francisco en vuelo a Roma
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Deja el Papa a la Bogotá que nos vio nacer, deja a una ciudadanía –la violenta sobretodo— que debe entender que su violencia no hace sino hacerle daño a todos y a todas. La macabra del Bronx, incluida. La pobreza no lo permite todo.

Pero difícil. Un ejemplo, de muchos.

Hacia el 2002 sufrimos nuestro segundo mal-llamado “paseo millonario” en Bogotá. Les ahorraré los detalles más horribles, tal vez los relate luego. Pero lo cierto es que una vez en el taxi y “encañonado” por ambos lados en el asiento trasero –mirando para abajo para no ver la cara de los conciudadanos tan, pero tan, enfermos en su alma— pasamos por el puente de la 68 con 30. Desde el puente se ve el cementerio de Chapinero. Por un momento miré de reojo a los asaltantes, no sé ni por qué, pero vi lo que no hubiera deseado ver jamás.

Todos, con armas en mano, se persignaron.

¿Me entiende?

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Ahora sí que el Papa Francisco parte, veremos para qué lado se reconcilia Colombia. (!)
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Tin tin tin, y arranca el Primer Round cortesía del objetivo Espectador.
 
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La honestidad del Papa Francisco acerca de su limitada comprensión del ámbito político:

“De verdad, no entiendo el mundo de la geopolítica. Es muy fuerte para mí. Creo que, con lo que veo, hay una lucha de intereses que, se me escapa, no lo puedo explicar, de verdad. Pero lo otro importante: no se toma conciencia. Pienso en Cartagena hoy: ¿Esto es justo? ¿Se puede tomar conciencia?”

Un ejemplo sería el siguiente: sus repetidas solicitudes a la ONU para que sea la ONU quien “solucione” ciertos problemas políticos actuales.

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Quien haya seguido la visita del Papa Francisco con cierto entusiasmo debiera preguntarse —–e intentar responder lo mejor posible para sí mismo/a—– cuál es la posible relación entre estas tres memorables frases del Papa:

1. “Basta con una persona buena para que haya esperanza”

2. “No nos quedemos en dar el primer paso, sino que sigamos caminando juntos para ir al encuentro del otro”

3. ““No se dejen robar la alegría, no se dejen robar la esperanza”

Tal vez intentemos nosotros dar cierta luz al respecto, posteriormente. Una vista, así sea mínima, debiera mostrar al lector/a qué tan complejo sería interrelacionar estas tres frases.


A manera de ejemplo, pregúntese:
¿Por qué quien es el “único” bueno, debe dar el primer paso hacia el otro, si esto tal vez llevaría a que le robaran su alegría? Y muchas otras preguntas más complejas que esa. Y si no me cree, piense en la historia de Lot.(Frases aparecen aquí:  link  )
 
 
 
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Como último comentario acerca de la visita del Papa Francisco a Colombia, debemos comentar que un aspecto en el que la visión del Papa difiere radicalmente de la tradición republicana clásica está en el rol de los que tienen medios/riqueza —muchas veces familias con cierta historia—- dentro de la política. No se cansa el Papa Francisco de indicar que quien tiene dinero, y sobretodo quien ama el dinero, es mejor que no participe en política. El mensaje del Papa es tal, que a veces ni se separan esas dos condiciones.

Está equivocado —no, equivocadísimo— el Papa; no nos da miedo indicarlo. ¿Qué nos da la seguridad de saber que la visión del Papa es injusta con el ámbito político? Las palabras de Aristóteles acerca del rol de la magnanimidad (“megalopsuchia”) dentro de la vida política en su obra ética. Y no se requiere sino mirar brevemente el listado de virtudes que da Aristóteles y contrastarlas con las virtudes de la tradición católica, para ver el por qué. Y de igual manera no sorprende cómo, cuando Santo Tomás Aquino interpreta a Aristóteles, reduce esas virtudes —y sobretodo la magnanimidad— a un segundo plano. Están en todo su derecho, pero es más difícil autoconsiderarse aristotélicos cuando realizan estas reinterpretaciones que terminan hablando otro lenguaje totalmente diferente.

Y lo crucial, es que esta interpretación del Papa puede generar aún más daño del que ha generado en sociedades como Colombia y Venezuela. Es hora ya de recuperar el valor de la magnanimidad en lo político tal y como lo defiende Aristóteles en el LIbro IV de la Ética Nicomáquea. Para no mencionar otros temas ligados al anterior como el valor de la propiedad privada para la estabiidad y libertad de todo ámbito político.

El camino de la verdad no lo abre sólo la fe. El camino de la verdad lo abre también el pensamiento y la reflexión política. La fe, también, puede ser una adicción. (Para no mencionar lo obvio acerca de las propiedades del la Iglesia misma.)

(more…)

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Filosofía política clásica; el modelo socrático y aristotélico como respuesta a las encrucijadas modernas.

El interés principal para esta propuesta de investigación ——como aspirante a su departamento——- es la de hacer una defensa profunda de lo que representa la filosofía política clásica como posible respuesta a la actual crisis del liberalismo moderno occidental. Dicha investigación se enfrentaría conceptualmente a los defensores del proyecto de la modernidad que buscan las condiciones universales para la defensa de nuestras democracias en una teoría comunicativa (Habermas), y a aquellas posturas que buscan hacer explícitas las condiciones fundacionales imaginarias e hipotéticas para una teoría de la justicia (Rawls). Por otra parte, aunque esta investigación ve la importancia del serio y profundo cuestionamiento radical a la razón moderna que plantean las obras de Nietzsche/Heidegger ——–que en su conjunto incluso llegan a cuestionar el proyecto occidental de racionalidad política fundado originariamente por Sócrates—– esta considera que la falta de una reflexión política sostenida permite a los neo-nietzscheanos post-modernistas (Foucault, Derrida) una ilusoria victoria conceptual que permanece incompleta, que es imprudente (en el sentido Aristotélico de phronesis), y que por ende es altamente peligrosa para la salud general de la comunidad política. En contraposición, afirmamos que es en la obra ético-política de Aristóteles que se da la máxima expresión de lo que representa la filosofía política clásica como contrapropuesta. (1)

Dejando de lado las múltiples interpretaciones que puedan haber surgido de Aristóteles, lo cierto es que al centro de la argumentación detrás de esta investigación radica una lectura que se funda en el pensamiento de Leo Strauss (y en particular, de su estudiante Thomas Pangle). En general el reto neo-aristotélico se ve enmarcado dentro de una tradición aún más amplia que se puede comprender hoy en día como la del “movimiento socrático”. Este movimiento de retorno retoma con seriedad el evento socrático ejemplar, a saber, el de la fundación de la reflexión filosófica de lo político por parte de Sócrates. Comprenden ellos que en efecto hay un segundo Sócrates que se ha distanciado de las presuposiciones apolíticas de los pre-socráticos, presuposiciones que llegaron a conformar la postura conceptual del primer Sócrates interesado exclusivamente en la pregunta por la naturaleza (physis). Esto es lo que es conocido como la “segunda navegación” de Sócrates (Fedón, 99c). Strauss lo resume así: “Socrates was the first philosopher who concerned himself chiefly or exclusively, not with the heavenly or divine things, but with the human things”; Strauss (TCaM, 13).  Es por ello que para lograr una real recuperación del reto del pensamiento político clásico se debe recurrir a la ya mencionada perspectiva que ve el debate antiguos-modernos como el conflicto fundamental para las aspiraciones de una verdadera filosofía política que tenga respuestas concretas, prudentes y sabias a nuestras crisis. (2) Sin embargo este retorno comprometido y serio al racionalismo de la filosofía política clásica tiene ya desde su comienzo diversas variantes interpretativas. Esto se puede ver claramente en la triple comprensión que se da de Sócrates por parte de Platón el filósofo dialéctico, por parte de Jenofonte el escritor militar y por parte de Aristófanes el comediante. La evidente tensión entre estas apropiaciones socráticas se ve claramente hoy en día en el contexto filosófico universitario en la medida en que Jenofonte no es considerado, como sí lo era en la antigüedad (por los romanos, por Maquiavelo, por Hobbes y por Shaftesbury), como un pensador digno de un estudio serio, profundo y continuado; sobretodo por la recuperación del valor de la retórica como lenguaje privilegiado de lo político. (3)

Ahora bien, la excepción a esta regla de exclusión silenciosa, es precisamente la propia tradición straussiana. Al recuperar la multiplicidad de lenguajes socráticos, y muy especialmente la obra de Jenofonte, la tradición straussiana gana una interpretación enriquecida de los clásicos, y en particular, de la obra aristotélica. El retorno recuperativo de la filosofía política clásica por parte de la tradición straussiana por lo tanto permite el planteamiento de preguntas olvidadas. Por ello a la base de esta interpretación surge la pregunta fundamental que el discurso filosófico moderno ha relegado al olvido, a saber, la pregunta misma de ¿por qué la filosofía? A la importancia de las preguntas heideggerianas tanto por el sentido del ser como por el “¿qué es la filosofía?”, se enfrenta una pregunta aún más fundamental y originaria en términos políticos. Es decir, el “qué es” de la filosofía sólo se puede comprender cabalmente una vez hayamos realizado una investigación prudente del “por qué” de la necesidad del filosofar dentro de la comunidad política. Leo Strauss ofrece cierta claridad acerca de esta pregunta que funda las posibilidades del saber filosófico una vez se ha liberado de su “amnesia” frente a la filosofía política clásica: “The philosophers, as well as other men who have become aware of the possibility of philosophy, are sooner or later driven to wonder, Why philosophy? Why does human life need philosophy? … To justify philosophy before the tribunal of the political community means to justify it in terms of the political community, that is to say, by means of a kind of argument which appeals, not to philosophers as such, but to citizens as such.” (mi énfasis) (4) Sin duda la academia, en gran medida, no ha escuchado este llamado. (more…)

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