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NUESTROS ESCRITOS SOBRE EL PROCESO DE PAZ COLOMBIANO A LO LARGO DE ESTE AÑO 2016. 

¿Por qué estos escritos?

Porque nos tomamos en serio la posición aristotélica de la participación ciudadana en los debates del día en las polis a las que uno pertenece (en nuestro caso Colombia y Canadá). Nos tomamos en serio el valor de la palabra y de la retórica tal y como la ve la corriente socrática-aristotélica.

¿Por qué en facebook?

Porque el debate es público y es acá compartido con conciudadanos/as, incluso así no vivamos en Colombia en estos momentos.

Los escritos están ordenados desde el más reciente, hasta el más lejano.

No sobra decir que nuestra Maestría es en asuntos de filosofía política.

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ESCRITOS

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¿Cómo nos vamos a reconciliar?

elespectador.com

La ingenuidad de esta Editorial de El Espectador radica en cuatro elementos:

a) Es bien, pero bien, tardía en un proceso que pudo haber generado unidad en vez de separación si quienes lideraron el proceso de parte del gobierno y las farc hubiesen sido menos arrogantes.

b) Santos está en el poder, y no se puede creer que estar en el poder es lo mismo que no estarlo.

c) El Espectador, y muchos otros medios poderosos, han generado ellos mismos las condiciones de polarización en su afán de crear una paz forzada, una polarización que ahora piden parar para reconciliarnos.

y, d) Piden una reconciliación una vez todos los procesos formales como el fast-track y demás han salido airosos, pero irrespetando y dejando de lado la opinión de mitad de los colombianos/as que ganaron el plebiscito de manera legal, justa y correcta CONTRA todas los pronósticos (incluyendo a El Espectador).

En conclusión:

Sí, en verdad, debemos preguntar a El Espectador, y en general a los que votaron “sí” y aprobaron todo a la fuerza:

¿cómo harán para reconciliarse con los colombianos/as que no les creemos?

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Moisés Wasserman on Twitter

twitter.com

La paz en Colombia = el mamarracho de paz

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A buen entendedor, pocas palabras.

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A Uribe lo mandan a que lo regañe el Papa, y no se deja; pero a Timochenko ni le preguntan sobre la persecución religiosa a la base del revolucionario marxista ateo!

Eso revela cómo se da la cercanía moderna entre el liberalismo —-y su neutralidad sobre la pregunta de Dios—- y el revolucionario, y su olvido de Dios.

Qué diferente la concepción de los clásicos griegos. Es allí donde se encuentran las bases de resistencia. Por no decir, una más honesta verdad.

 
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La reunión Uribe–Santos–Papa, revela mucho de la relación entre la vida política y su necesidad de una íntima relación con una cierta visión de los dioses y su justicia.

Ese sí que es el verdadero dilema fundacional de la vida del ciudadano/a público/a.

Nadie ha expuesto esas conexiones mejor que el Profesor Thomas Pangle.

Las conclusiones son de una importancia filosófica vital. Hay dos tipos de vida. Esa es una.

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Debo decir que la manera en que el pueblo colombiano no le ha dado problemas a este gobierno —gobierno tan pobre y poco querido— en cuanto a su poca elegenta refrendación tipo “fast-food” de la paz con las aún menos queridas farc, revela lo siguiente:

El pueblo colombiano es un pueblo que no merece sus dirigentes, menos dirigentes actuales como Santos y todavía menos futuros dirigentes como las farc. No salieron a bloquearle sus jugadas de póker en las calles. Lo dejaron hacerlo aunque muchos le dijeron a él y a las farc que no lo hicieran así. Nunca podrán decir que los bloquearon. Pero siempre podremos decir que su deuda es de las más altas; su deuda, la de Santos y las farc, ahora es INMENSA.

El pueblo colombiano, el del común –no el de estas élites ricachonas y de estas élites acostumbradas a las armas– es un pueblo digno, no se merece los dirigentes que tiene.

Y sí salen con más triquiñuelas, que se los hagan saber y los saquen del poder por la puerta trasera. Estaremos allí para abrirles la puerta trasera, y como dicen en inglés, decirles por sobrados y malencarados: “don´t let the door hit your ass on the way out.”

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Qué ingenuos y, sobretodo peligrosos, quienes celebran el Fast-Track.

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Nobel de Paz Fast-Track. Cuando el fin justifica cualquier medio. La paz anti-democrática.

(Uno no es kantiano, pero esta gente hace revolcar a Kant en su tumba)

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Para los que celebran el Fast-Track.

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La paz tipo “fast-food”.

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La paz anti-democrática.

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FARC-EP on Twitter

twitter.com

MUERE DICTADOR CASTRO.

Que se prepare Colombia para sus nuevos, comandantes, perdón, profesores de paz. Castro les enseñó la libertad. PLOP!

RESISTENCIA.

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La esquizofrenia —es decir, “división en la mente”— de los admiradores de Castro es asustadora.

“Hizo mucho bien, pero lo hizo a través del mal.”

“Fue un gran defensor de la justicia, pero lo hizo a través de la injusticia.”

Con su esquizofrenia incoherente, usurpan los valores de la democracia para derrocarla. Esas son las incoherencias que han de enfrentarse sin miedo. Son incoherencias que cobijan, bajo el manto del poder omnipotente, su amor de dominio. Quieren ser, en el fondo, “comandantes”.

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¿Cómo es nuestra educación actual?

Pinochet fue el peor dictador de la historia que gobernó por décadas por medio de la muerte; Castro fue el mejor revolucionario de la historia que gobernó por décadas por medio de la muerte.

Y luego se preguntan por qué gana Trump.

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Excelente este video biográfico sobre el tirano Castro. Obviamente no indica que es un tirano. Pero lo mejor es que sintetiza la historia así: habla de la revolución cubana y luego se salta toda la historia hasta que Castro habla con Chávez. Los 30 o 40 años de dictadura, bueno, eso no pasó. lol

No, es que no hay derecho. Y el Espectador, qué periódico tan fuera de foco.

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Trudeau’s humiliating truth, so far from earnest reality.

Interestingly, this reveals the divide within the Canadian psyche: a society which wholeheartedly loves the public sphere (e.g., health, education), AND wholeheartedly loves the private sphere (e.g., its economy, its laws, its families).

It loves one and the other, and can’t make up its mind, and uses one or the other to always portray itself as morally superior to many others.

When in Cuba, it loves the “public sphere” even if amongst dictators (e.g., Castro’s military nepotism ); when in China, it loves the “private sphere” even if amongst dictators (e.g., Tibet and Dalai Lama).

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CityNews Toronto on Twitter

twitter.com

Because it is such “great” news in Canada, we shall repeat what we already posted:

Of course, because CUBA is such a great example of a democracy right?
For me, this more than anything else, truly exemplifies what the liberal mind is like in Canada. They love Cuba’s beaches (cheaper, an added benefit). Castro and Ché, idols of justice. No wonder Canada looks over their shoulder to the rest of Latin America. Specially. Mexico (though they will offer visa-exemption requirements, almost as a rebuff to Trump).


“If all of Latin America could just be more Cuban”, they think. No wonder Canada has never played a significant political role in Latin America; though it swears it does!
Perhaps it is just that Canada feels utterly alone —-given the pronounced role of its public system—- in the whole of America, and will thus seek ANY ally, however undignified.

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Castro: “socialismo pa todos menos pa mi.”
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Para los/las amantes de Castro. Lo que aman es alcanzar algún día ese poder.

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PAZ VÍA CONGRESO

El “mejor” acuerdo, la peor paz.

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Está buena la nueva frase para la paz en Colombia:

“El sí, o sí.”

Hay mucha, pero mucha, gente sedienta de poder en Colombia. Se les hace agua la boca. Pobre el/la colombiano/a del común.

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¿Cómo hacerles entender que la paz a la brava será paz, pero a la brava?

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¿Alguien me puede explicar por qué cárcel para este señor (Masa Márquez) —el mismo día en que se firma el “acuerdo de paz con las farc—– sí es muy bueno, pero no para los líderes de las farc?

O en otras palabras, ¿por qué con este señor sí sentimos que se ha hecho justicia y que ese sí es un asesino que debe ser castigado, y en cambio con las farc que han cometido crímenes de lesa humanidad, no? ¿Cómo generar las condiciones de paz de esta manera?

Yo he escrito con anterioridad sobre esto, pero si que me gustaría escuchar explicaciones.

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PAZ VÍA CONGRESO

La paz en Colombia.

No entiendo. El Acuerdo se va a debatir en el Congreso, pero sin que se le pueda cambiar una sola coma. ¿Qué es lo que van a debatir? ¿Si quedó bien empastado?

¿Me puede alguien explicar?

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Escucha uno a las farc y a Santos en vivo —y luego uno escucha a muchos otros— y sin duda Colombia ha perdido una oportunidad para acordar un futuro compartido. Lo pierde porque nadie sabrá nunca si en verdad la gran mayoría de los colombianos/as acordaron lo que el acuerdo acordó. Ese vacío es un vacío demasiado grande para construir una paz verdadera y duradera.

Pero tal vez vaya más allá. Al escuchar los discursos de las farc y de Santos resulta impactante un contraste fundamental. Mientras que las farc enfatizaron una y otra vez de “la diferencia”, Santos una y otra vez habló de “la unidad”. Así se implemente el acuerdo, pareciera que la visión moderna de la democracia necesita de una constante discordia para poder funcionar. Eso tiene implicaciones cruciales. Pero independientemente de ello, ahora sí —-pareciera—- se escuchará una gran discordia entre los colombianos/as. Y esa discordia no sabemos a dónde nos llevará como nación.

Surrealista.

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Reflections:  Aboriginals in Canada and Two Possible Meanings of “Discrimination” 

“So there is certainly no lack of activity in our little boat, but is there any purpose? Is the tall figure who may or may not be the Spirit of Haida Gwaii leading us, for we are all in the same boat, to a sheltered beach beyond the rim of the world as he seems to be, or is he lost in a dream of his own dreamings? The boat moves on, forever anchored in the same place.” (my emphasis: words of Bill Reid on his own sculpture, The Spirit of Haida Gwaii)

And there was always the wind ….. and sometimes …… sometimes ….. the wind brought good news, and sometimes …… sometimes ….. the wind brought evil.” (my emphasis: Taken from the first of Inuit Legends, CBC Aboriginal, “Inuit Journey”: link)

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 Spirit of the Haida Gwai

The verb “to discriminate” has come to have a primary negative definition. Basically, very roughly, it means “to unfairly treat a person or group of people differently from the rest.“ Of course, for the negative definition to succeed, the emphasis must be placed in the “unfairly” or “unjustly”. This is the reason why we speak of “anti-discrimination”; we wish to correct a wrong. But, for sure, there is no negative discrimination simply by the fact of there being mere difference: that Canadians see themselves as radically different from Americans does not imply discrimination in the negative sense. Thus, difference does not always lead to discrimination; but difference which is the result of a certain grave and prolonged injustice, surely does. Slavery in the USA is one blatant example, the treatment of Aboriginals in Canada a parallel one.

The history of Canada´s First Nations is surely the result of an unjust and forced differentiation. It is not just based on the now oft-repeated problematic phrase “we are all different”; it is more based on the idea that “we are so different, that you and yours must cease to be.” If lucky enough to be spared death, the “other” must still be so assimilated that this “other” becomes nothing but a crippled “us”. Such historical triumphs are truly essential defeats. In this regard, educating ourselves about the history, the nature and the consequences of the current discriminatory relationship we have with Aboriginals is but the first step in ameliorating the pervasive and noxious effects multiple non-Aboriginal policies have had  over their destiny, their sense of self-worth, their linguistic identity, their territorial self-sufficiency and their potential for political empowerment (see latest interview by Judge John Reilly in CBC’s The Current: link, and very important previous interview as well). This includes, as we shall see, most poignantly the ESL setting. Why so? Because the language issue is perhaps at the core of the mode of forced assimilation, even annihilation which Aboriginals in Canada have had to face. Now, before proceeding and in order to be clear as to what we mean by Aboriginals, it is important to note that in 2011, 1,400,685 people in Canada identified themselves as Aboriginal: “4.3 percent of the total population of Canada: 851,560 were First Nations, 451,790 were Métis, 59,440 were Inuit. (p. 8 of the excellent First People’s Guide for Newcomers created by the City of Vancouver and which should be replicated in each Province and downloaded by all ESL teachers and students: link .)

Fortunately though, “to discriminate” does not possess this negative meaning alone. To discriminate CAN in fact be liberated from a sense of injustice, from the permanent presence of the pain –an absolutely understandable, yet unimaginable, pain– that accompanies prolonged suffering from wrong-doing. Why is this positive definition so important? For an identity built on an injury seems to us to remain unable to move; a healthy identity necessarily must somehow move beyond mere negation of itself and the injurer. An identity founded solely on the hatred of the occupier seems to us destined to fail. In this sense, it is of great importance to emphasize that “to discriminate” is also defined as the mark of someone who can “perceive the distinguishing or peculiar features of a given thing/topic”. A dictionary provides the following example: “the human eye can discriminate between very slight gradations of color”. Such a skill is truly unique, it may perhaps be among the highest. For it takes great sensitivity, imagination and most importantly, intelligence, to be able to see the whole of reality in all its color gradations. In photographic terms, few can see the shades of gray; few are like Ansel Adams.

Unfortunately, in the case of our relation to Aboriginals, this more positive sense of discrimination is for the most part lacking. We non-Aboriginals fail to see even what appears most evident. In the case of Canada’s First Nations, and Aboriginals generally, our eyes continue to be blind to a kind of devastating differentiation which we ourselves (the non-Aboriginals) have initiated and of which we continue to be part of. In these brief pages we seek to begin to shake ourselves free –so far as possible– from such damaging presuppositions, specially as they appear in the field of ESL. (more…)

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COMENTARIO ACERCA DE LA SITUACIÓN DE SAN ANDRÉS Y PROVIDENCIA 

(LUEGO DEL FALLO ADVERSO CONTRA COLOMBIA POR PARTE DE LA CIJ)

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Aunque llevo su nombre, no he tenido la fortuna de visitar nuestro hermoso archipiélago colombiano caribeño de San Andrés y Providencia. [1] Pero no tengo que conocerlo para poder sentir, como colombiano que soy, las serias dificultades en las que la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) —Corte que no ha cumplido aún los 100 años de existencia dentro de la compleja y larga historia humana de instituciones políticas [2]—- ha puesto a los conciudadanos de nuestro departamento isleño. Como lo pone una columnista de la isla: “nuestras lágrimas se confunden con el mar”. [3] Las nuestras también; ellas se confunden con las aguas, hasta hace poco protegidas, de su mar. Sin duda alguna ningún ciudadano nicaragüense se ha visto así afectado. Y tan es así que parece hay poquísimas columnas nicaragüenses sobre el tema, con excepciones como la muy cuestionable escrita por el médico Mauricio Mendieta. [4] Tal vez sea porque, un poco injustamente (!), no he buscado con mucho esmero; pero sea como sea a la del doctor Mendieta regresaremos.

Y el golpe es doble, por no decir bajo. No sólo porque dicha decisión ha exacerbado/podría exacerbar aún más las tensiones al EXTERIOR con el mismo país Nicaragua (incluso algunos opinan, no sin razón, que también con Venezuela)[5] , sino —-más grave aún—– lo ha hecho, como veremos, al INTERIOR mismo de nuestro país. Ya el Presidente Santos, muy probablemente merecidamente/justamente, ha caído en los sondeos en más de 10 puntos. [6]

Pero además, y esto es de conocimiento de la CIJ  —–o debería serlo, ya que la CIJ es defensora, y debe ser ejemplo, del “deber ser”—– la decisión llega en momentos en que al MISMO tiempo y con gran coraje Colombia inicia un proceso de paz frente a la guerrilla de las FARC en Cuba luego de más de 60 años de violencia ininterrumpida. Ya los efectos en este sentido también se han hecho sentir; si antes de la decisión el optimismo ante el proceso de paz con la FARC llegaba a 41.6%, ahora lo hace tan solo al 25.7%. [7]

Por ello debemos preguntar: ¿acaso no comprende la CIJ los alcances de su “poder”? ¿Acaso esa comprensión no implica cierta postura autocrítica y prudencial? ¿O es que los criterios de justicia de la CIJ, para poder funcionar, deben recurrir a una cierta objetividad que sigue de cierta manera el modelo moderno de la ciencia, dentro del cual lo realmente importante termina, en últimas, siendo secundario? ¿Pero no sería esto extraño, a saber, que lo fundamental pasara a segundo o tercer plano? ¿Qué postura ante la cuestión de la justicia internacional permitiría semejante reversos? Por ejemplo, ¿acaso la problemática de la justicia es tan solo, o siquiera fundamentalmente encontrar el adecuado ratio entre “x” y “y”, a saber el 8 a 1 casi orgullosamente presentado por la CIJ en el caso en disputa como resolución al conflicto limítrofe? O más conceptualmente, ¿es acaso la justicia en su más fundamental concepción reducible a cuestiones de justicia retributiva? Pero, ¿no sabemos todos de memoria ya que la justicia también tiene que ver con aspectos distributivos, es decir, de meritocracia? Para ser claros, ¿no es por ello que Colombia se ha sentido vulnerada por una decisión que no corresponde a SUS méritos dentro de la región? Por ejemplo, ¿no ha sido Colombia clara en su protección de la Biósfera Seaflower declarada “por la UNESCO como Reserva (para la humanidad) en el año 2001 por sus ecosistemas terrestres, costeros y marinos; constituidos por manglares, pastizales marinos y arrecifes coralinos”, [8] a diferencia de los Nicaragüenses, uno de los cuales es el mencionado doctor Mendieta quien escribe:

“Simultáneamente a esa acción en la ONU, Nicaragua debe comenzar ordenadamente a otorgar concesiones pesqueras en la zona, así como también autorizar las muy importantes exploraciones petroleras en la zona.” [9]

O en palabras del columnista isleño Micky Calero, quien al preguntarse: “¿Qué va pasar con esa reserva ahora que la Corte Internacional de la Haya entregó parte de esa aguas a la nación de Nicaragua?”, se autoresponde de manera preocupante:

“… el Gobierno de Nicaragua …. ha expresado claramente al decir que como Colombia no quiso el petróleo, ellos sí. En una entrevista televisada uno de sus diputados lo expresó con esas mismas palabras.” [10]

Por ello volvemos a preguntar, ¿es la pregunta por la justicia reducible a cuestiones retributivas, la que pareciera ser la postura de la CIJ? ¿No es esto de entrada una cierta injusticia? A ello volveremos.

Pensadores políticos de incomparable altura como Aristóteles —-que no pertenecen a la “tradición” de la Corte— son claros al respecto: esa reducción es de hecho injusta/incompleta. [11] Estos pensadores que cuestionan inteligentemente “tradiciones” como las que se encuentran a la base de la CIJ  —que podría recibir el nombre de “idealismo moderno”, tradición inaugurada por Grotius y desarrollado  aún más por Kant— son recuperados de manera crítica en obras tales como la impresionante Justice Among Nations (Justicia entre las Naciones), co-escrita dialógicamente por los Profesores Pangle y Ahrensdorf. Su subtítulo es llamativo: “On the Moral Basis of Power and Peace” (“De la base moral para el poder y la paz”). [12] No recuerdo cómo se llamaban esos libros cortos que resumían las grandes obras clásicas en pocas páginas (¡por ejemplo, Don Quijote en 50 páginas!), y que eran  usados por estudiantes “con poco tiempo para leer” para poder pasar los exámenes. Todos los involucrados en esta crisis debemos buscar esos resúmenes con urgencia para este libro;  o, preferiblemente, leer el original. Ya volveremos a ello.

Pero de manera concreta y como lo indica críticamente en el mismo sentido el siempre agudo General colombiano Valencia Tovar:

“No me parece que la suerte de diferendos entre Estados y naciones deba dirimirse ante magistrados ajenos a las realidades de pueblos y circunstancias, que ni siquiera se toman el trabajo de visitar las áreas de conflictos bilaterales para conocer la idiosincrasia de los pobladores y compenetrarse con la realidad histórica y jurídica de los diferendos.” [13]

Si lo que el General indica es veraz, entonces nos cabe preguntar de nuevo: ¿no es esta postura en cierto manera un efecto del deseo de PURA objetividad que caracteriza a la CIJ como ente radicalmente moderno? Porque, ¿para qué adentrarse en las subjetividades de las partes en conflicto, si tenemos una especie de “manual”  —o peor aún un imaginario mental rígido incuestionable—- que hace caso omiso de estos elementos? Resolución retributiva = Nicaragua 8 – Colombia 1. [14] ¿Cómo lo sabemos? Midiendo (desde lejos).  Y, profundizando aún más en la misma línea, no en vano también preguntan muchos como el isleño Israel Jackson: ¿Cómo pretende la CIJ legislar de manera definitiva e irreversible sobre la Reserva de la Biósfera Seaflower –—que va mucho más allá de los intereses de Colombia y Nicaragua; va más allá de lo político y lo humano—- sin haberse “adentrado” en sus aguas? Porque debemos preguntar, ¿acaso la CIJ también tiene jurisdicción sobre los bienes naturales no-humanos?  Y si fuese así, ¿de dónde exactamente obtendría semejante  autorización de la fauna y la flora? ¿Acaso dicha fauna, dicha flora, han firmado algún contrato o tratado? [15]

Ahora bien, si las anteriores preguntas tienen algo de poder argumentativo y racional, entonces, ¿a qué tipo de justicia hace referencia la sentencia de la CIJ? Porque resultaría en verdad irónico que el objetivo de la CIJ, a saber “to settle, in accordance with international law, legal disputes submitted to it by States”,  (“resolver, de acuerdo a la ley internacional las disputas legales presentadas por Estados”) [16] fuese simultáneamente subvertido por la desestabilización de los Estados mismos que VOLUNTARIAMENTE y en buena fe recurren a su “sabiduría” por el BIEN de la comunidad de Estados Internacionales interesados en un mundo más seguro y pacífico. Y Nicaragua con su terrible historia fratricida, también sabe —-o debería recordar—– lo que está en juego al desestabilizar el proceso de paz colombiano con las, poco queridas y poco admiradas, FARC. Y si Colombia fuese  un poder nuclear: ¿qué peligroso sería su desestabilización, no es verdad? Repitamos: una CIJ sin Estados, pues resulta irrelevante. No en vano Colombia se ha retirado del Pacto de Bogotá. Y de manera similar, una isla sin un mar justo resulta pues un continente, pero pequeñito y en vía de extinción (!?).

O en otras palabras, todos nosotros colombianos recordamos las palabras de nuestro famoso entrenador de fútbol Maturana a las que hace alusión la caricatura de Matador con las que comienza este muy incompleto comentario: “Perder es ganar un poco”. [17] Pero perder en fútbol es una cosa, perder soberanía otra muy diferente, una pérdida peligrosa: sobretodo si una de las partes considera que luego de su buena fe —y con argumentos sólidos— la decisión ha sido desmedida, desproporcionada y/o equivocada; es decir, injusta. Y es que, como indicamos, el modelo de justicia de la corte no es el único que los seres humanos han imaginado a lo largo de los siglos. Porque de nuevo resultaría extraño que sólo desde los años 1940 —época del surgimiento de la CIJ—- realmente nosotros los humanos al fin entendiéramos lo que es la justicia. A manera de ejemplo, ¿no presupone esta ideología una subyacente visión progresista de la historia en la que concepciones anteriores son simplemente consideradas como obscurantistas, o incluso infantiles? Pero no, como dijimos hay otras concepciones, y con una tradición reflexiva que incluye nombres de grandes como Tucídides, Sócrates, Aristóteles, y Cíceron. Es a ellos a quienes debemos recurrir para tratar, no sólo de hacer entender a la CIJ su inevitable pero preocupante ceguera, sino también y mucho más importante para que como ciudadanos colombianos entendamos en dónde nos encontramos frente a estos hechos y qué argumentos podemos manejar en nuestra defensa. Porque si se los dejamos sólo a abogados “expertos”, en un lugar por allá llamado La Haya, ya sabemos cómo terminamos, no? Terminamos no en “La Haya”, sino en “la olla”. Es así como un jurista denunció que el 99% de nosotros los colombianos estamos en la penumbre frente a los eventos que implican la pérdida de nuestro territorio. !Inaudito! [18] En contraste, el modelo de justicia inspirado en la obra de Tucídides comienza precisamente desde polos opuestos directamente conectados, en parte, con la participación de los mejores ciudadanos en los temas de trascendencia de su nación. Tales pensadores cuya obra ha resistido los vaivenes de más de dos siglos:

“were ceaselessly preoccupied with demonstrating how their reflections necessarily emerged from, and were elicited by, the passionate concerns and questions of practicing statesmen and citizens.”  (“estaban incesantemente preocupados por demostrar cómo sus reflexiones necesariamente surgían, y eran generadas, por las apasionadas preocupaciones y preguntas de sus estadistas y ciudadanos activos.”) [19]

Nada más alejado de una concepción de la justicia como objetividad pura.

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One has the feeling that successful ——-yet now much more questioned —— President Santos, as well as newly elected ——-and now much more highly questioned—— Mayor Petro, should urgently and conscientiously be touched by the attitude and the words with which Churchill defeated Chamberlain. As he is said to have said. “Attitude is a little thing that makes a big difference”. For surely, as important as it is to be in the cover of Time Magazine for all of us, it is a thousand-fold more important to be in the time of one´s serious citizens; and surely, as important as it is to have great rhetorical skills for all of us, it is a thousand-fold more important to be with the words of one´s serious citizens. For it is truly not enough to say that terrorism will not triumph, for with each bomb terrorism does, IN FACT, kill. A citizenry must not be afraid of terrorists, though its leaders must be critical enough to understand that each bomb, and each future bomb —–specially given that there had not been bombs for what seemed to us bogotanos an eternity—- will remain with them forever. For it is one thing to be called upon to bring back the peace after almost ceaseless violence, and quite another to be called upon to preserve a peace already much secured. President Santos and Mayor Petro have been called upon, for the most part, to preserve the peace.

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NOTE: AGAINST THE ANALYSIS BY THE GOVERNMENT, BY THE OPPOSITION, BY JOURNALISTS AND BY PEOPLE LIKE MYSELF, one should simply read this and TRY to remain silent for a while, even become a bit embarrassed: link

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Review of: Great Debate: Advocates and Opponents of the American Constitution, here

(Taught by Professor Thomas L. Pangle  here , The Teaching Company)

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I. INTRODUCTION

Perhaps one way to express the extraordinary debt we owe Professor Thomas Pangle for the many gifts his teaching generously provides us, is by recalling one of the specific difficult issues taken up in the deeply and intelligently contested debates held between the Federalists and the Anti-Federalists over the very meaning of the American Founding and the foundational requirements of the new American Constitution. Thus, in dealing with the very complex question over the separation of powers ——partly following Montesquieu, the Oracle for all those involved in the debate—– Hamilton goes on to defend the idea that for the very stability of a sound modern commercially-oriented Republic, the executive must possess, embody and publicly be made clear to possess, what he calls ENERGY. Hamilton writes: “Energy in the executive is a leading character in the definition of good government” (FP, No. 70, p. 421).

And surely one part of the goodness of the gift that Professor Pangle offers us in these 12 (yes, only 12!), very short, very dynamic, very powerful and very concise lectures, is precisely his ENERGY-rich presentation of the Founding Debate itself, an energetic presentation which should in fact allow for a better sense of the dynamics of government and of governing by better prepared citizens, that is to say, ennobled citizens better educated for the intricacies of learning to rule and to be ruled as the dignified self-governing beings that they can become. In other words, these lectures, at the very least, allow for the creation of the requisite spaces for a better UNDERSTANDING of the  conditions underpinning the political sphere on its own terms, that is to say, of the struggles undergone to gain the privilege of ruling and of the intense struggles over the hierarchical ordering of the ends of good government as seen by diverse practically-minded statesmen/stateswomen. The course does so via an understanding of the conceptually and practically privileged origin, irrepeatable historical origin, which IS the unique and momentous Founding of any given political community. Such prioritization of the Founding notably defended as particularly enlightening by all of classical political philosophy, but nowhere more clearly brought to light for us to see than in the dramatic presentation which is Plato’s Laws. Within the American civic heritage such privileged moment is precisely that of the Confederation Debates held between 1787 and 1790 when the post-revolutionary “Articles of Confederation” came under serious questioning during and after the Convention of 1787. It is the Federalists (Madison, Hamilton, Jay; using the pen name “Publius”) —–in response to highly critical newspaper articles published anonymously by brilliant Anti-Federalists (Brutus, Federal Farmer, Centinel), some of whom had left the Convention filled with intense indignation—— who, because of said challenge, are “put on the spotlight” and made to defend their radical, previously unheard of, innovations.

And, it is made transparently clear to us, in the urgency of the tone of the delivery, and through certain republican rhetorical abilities used (!), that such a return ——which stands in serious contrast to a simple shallow “progressive” reading of history as economically/ideologically driven——- is by no means an exercise in luxurious time consumption. Rather, such a return bespeaks of the crisis of the American political system, if not of the very crisis of the democratic west itself as exemplified in ONE of its member nations (albeit a very powerful, one could even say, a kind of model one; of this, more later). Or, as Professor Pangle’s Professor wrote:

It is not self-forgetting and pain-loving antiquarianism nor self-forgetting and intoxicating romanticism which induces us to turn with passionate interest, with unqualified willingness to learn, toward the political thought of antiquity. We are impelled to do so by the crisis of our time.” (Strauss, The City and Man, 1).

This uniquely energetic presentation, then, is all the more comprehensible as a kind of response to such a crisis. Such a vigorous presentation is a philosophically-inspired reflexive attempt at UNDERSTANDING the core elements that may be considered, in part, and primarily by those interested in the political life itself, in order to become the types of public leaders ——in their souls, so to speak—– who can ultimately generate sound, decisive and prudent educational practices amongst their liberally-educated citizens. Such leaders, the dignity of whose moral virtuous and intellectual skills is repeatedly recovered by Professor Pangle, would then be better capable of generating a certain kind of political healing of our complex modern democratic condition, which ——–because not seen in its complexity—– can be worsened furthermore by a false sense of security that is derived always from all convenient uncritical “ideological” oversimplifications. Such medical therapeutics, in an important sense, deals with origins, not merely with a multiplicity of simplified and disconnected symptoms. Undoubtedly, Aristotelically speaking, the course is partly a courageous attempt at a therapeutics of critical recovery. And to know that this unique experience is available to us all via the internet through The Teaching Company bespeaks of the energetic generosity of shared thought and of thoughtful American enterprise.

 

II. BETWEEN THE LINES

But prior to going into the CONTENT of the course itself, it might be wise to look at some of the features which make the course such an exemplary one for us all, academics and non-academics alike; specially for those of us interested in recovering the dignity of political life, of public service and of the complex sacrifices and dilemmas involved in the pursuance of our highest most virtuous moral and intellectual ideals.

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The historically irrelevant, self-aggrandizing, tyrannical  and cowardly  narco-terrorists of the infamous FARC have assassinated —–they slit his throat rather than shoot him—– the 69-year-old Governor of Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, and  his personal security  police officer, Javier Simón García.

Let the united strength of all the diverse Colombian civilians be set in  intelligent heartfelt unison  against them —-and their silent and their outspoken  accomplices——  with all the might of our sorrows as on that memorable March 4th,

let the prudent strength of state justice and law fall with the weight of all their deaths upon them with the most severe of physical punishments, specially for their lawless drug-loving leaders,

let the formidable strength of the democratic military forces continue to be unleashed fiercely against their inhuman terror with the military genius of many more victorious “Operations Jaque”,

let the historical strength of our party system finally come together to rid us, once and for all, of this enemy of all,

let the united strength of all Colombians be set against those who are undeserving of any type of recognition, undeserving of the privileges of citizenship and undeserving of the grace of forgiveness in this, or any other world,

and, most importantly, let the humble spiritual strength of all Colombians prepare us for the possible graceless fate of those “secuestrados” who remain in their ignoble,  sullen and blood-ridden hands.  May we be truly forgiven if all does not go well.


For we must now more than ever remember what is said by those who are wise:

“This is why  some think that lawgivers, in the course of laying down laws, should exhort and try to turn people towards excellence for the sake of what is fine, on the assumption that those whose habits have been decently developed will listen; but that they should impose forcible constraints in the form of punishments on those who fail to obey, and are rather poor material; and finally that they should cast out the incurable for good; the view is that the decent character  directed as it is toward the fine, will allow words to govern him, whereas the inferior character whose desire is for pleasure needs forcible constraint by pain like a yoked animal. This is why they also say that the pains meted out should be of the sort most opposed to the attracting pleasures.” (Aristotle, NE,  X *9,  1180a5-1180a14: Trans. Broadie.)


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